Qué puedo comer si tengo problemas de tiroides y otras recomendaciones.

Un tema recurrente en nuestras consultas, y que genera grandes dudas en nuestros pacientes, es el de la alimentación, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que, en el llamado “primer mundo”, las personas comen (casi) todos los días.

Uno lleva un tiempo sintiéndose mal, a veces peregrinando por distintas consultas de especialistas, a veces no…y un día le diagnostican de, por ejemplo, hipotiroidismo.

Bueno, al menos ya sé lo que me pasa, y que, aunque en la mayoría de las ocasiones es un trastorno crónico, es controlable…pero, ¿hay algo que yo pueda hacer para mejorar, o al menos no empeorar esta situación?

La respuesta es SI.

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Fuente: sanocuerpoymente.com

Existen una serie de recomendaciones dietéticas aplicables a todo el género humano, y no voy a ahondar en ellas puesto que ya han sido objeto de revisión en otras ocasiones.

Pero es que además, hay ciertos alimentos, componentes de alimentos, sustancias… que los pacientes con disfunción tiroidea (o predisposición a padecerla) deben evitar o moderar, y cuando hablo de disfunción tiroidea, hablo de TODAS las disfunciones tiroideas en general, aunque la más frecuente sea el hipotiroidismo de origen autoinmune…aquí van:

Yodo

El yodo es un elemento indispensable en el organismo, con unas funciones muy concretas (por ejemplo, es fundamental en la formación de hormonas tiroideas y en el desarrollo del sistema nervioso embrionario, fetal e infantil) y unas necesidades cambiantes en función del momento vital.

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Fuente: caloriasynutrientes.com

Lo obtenemos a través de la alimentación (pescados, mariscos, algunos vegetales, lácteos…), y, en algunos casos (infancia, embarazo, lactancia, habitantes de zonas concretas…), podría ser necesario además tomar suplementos para cubrir las cantidades diarias recomendadas (CDR).

Y entonces… ¿por qué los endocrinos aconsejamos evitar el exceso de yodo en pacientes con disfunción tiroidea?

Repasad la frase…evitar el exceso de yodo.

En pacientes con hipotiroidismo en tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea, un aporte elevado de yodo puede interferir con el correcto funcionamiento de la tiroxina sintética, y si además ese aporte excesivo es discontinuo, puede dar lugar a  fluctuaciones en la TSH: si hoy tomo mucho yodo…la TSH baja, si mañana no…la TSH sube, con el consiguiente desajuste (los cambios no son tan rápidos como de hoy a mañana, pero es para que me entendáis)

Si el origen del hipotiroidismo es autoinmune, cantidades elevadas de yodo pueden aumentar el número y actividad de los autoanticuerpos, acelerando el proceso de atrofia del tejido tiroideo y causando, nuevamente, desajustes en la medicación y fluctuaciones en la TSH.

En el caso de pacientes con hipertiroidismo, es decir, con una excesiva producción de hormonas tiroideas, y teniendo en cuenta que las hormonas tiroideas se “fabrican” a partir del yodo, su exceso puede empeorar la situación.

En personas sin patología tiroidea pero con predisposición a ella (por ejemplo por tener autoinmunidad tiroidea) o no, el exceso de yodo puede favorecer la aparición de cualquier tipo de disfunción tiroidea: hipotiroidismo por bloqueo en la producción de hormonas, hipertiroidismo por exceso en la síntesis de las mismas, tiroiditis autoinmune por “activación” de los autoanticuerpos…

Así que, la recomendación general es la de ingerir a diario la cantidad recomendada de yodo en función de las necesidades…ni más ni menos, pero nada de aportar yodo porque así ayudamos a la tiroides a funcionar, porque podríamos conseguir el efecto contrario.

Mención aparte merece el caso de las mujeres en estado de gestación o que estén en periodo de lactancia, ellas SI necesitan un aporte extra de yodo, porque sus necesidades diarias están elevadas, y ese yodo extra está destinado al correcto desarrollo del embrión-feto-bebé, así que, excepto en caso de hipertiroidismo no controlado o controlado pero con riesgo de recidivar, las mujeres gestantes y/o en periodo de lactancia, en general, deben tomar un suplemento de yodo (previa consulta con su endocrinólogo)

Y otro caso especial es el de aquellas personas que realizan dietas bajas en yodo (vegetarianos estrictos, veganos) o que habitan en zonas en las que existe un déficit de yodo en el agua y tierras de cultivo…en ese caso, lo que hay que hacer es cubrir las CDR (ni más ni menos), mediante el consumo de cantidades pequeñas de sal yodada u otros suplementos.

 

Algas

Las algas, todas en general, y las de procedencia marina en particular, contienen una cantidad elevada de yodo, que además puede ser muy variable y de difícil control, por ello (os remito al apartado referente al yodo), y de forma general, no se recomienda el consumo de algas, suplementos que las contengan o productos  derivados de las mismas (incluyendo algunas cremas anticelulíticas, reafirmantes, complementos dietéticos…) en personas con disfunción tiroidea conocida o propensos a padecerla (por ejemplo en aquellos en los que su tiroides funciona adecuadamente pero presentan autoanticuerpos antitiroideos)

Nota: en este apartado incluyo a la espirulina, que aunque parece ser que no es un alga como tal, y crece en agua dulce, contiene yodo (y además en una cantidad tremendamente variable en función de su procedencia), por lo que en pacientes con disfunción tiroidea, su consumo está, en principio, desaconsejado.

 

Soja

No voy a extenderme, hablé del tema aquí hace unas semanas…la soja (y sus derivados)  no debería ser consumida por las personas con hipotiroidismo

 

Sustancias bociógenas

Hace cientos de años que se sabe que el excesivo consumo de ciertas sustancias, químicas (pesticidas, algunos medicamentos, compuestos clorados) o naturales (presentes en algunos alimentos como las verduras crucíferas), pueden producir bocio (y otros problemas tiroideos)

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Fuente mepongoverde.es

Estas sustancias, que denominamos bociógenas, tienen la capacidad de bloquear la absorción y utilización del yodo, así como de interferir con el correcto funcionamiento de la tiroxina, de modo que el tiroides, cuando aún funciona correctamente, se hipertrofia, aumenta su tamaño para poder captar el yodo necesario para formar las hormonas tiroideas (es decir, aparece el bocio, que no es más que la glándula tiroidea agrandada) y, si no es capaz de compensar la situación, puede aparecer disfunción tiroidea.

Y en pacientes ya diagnosticados y tratados, pueden ocasionar fluctuaciones en la TSH y desajustes en el tratamiento.

El listado es amplio, e insisto, hablamos de consumo excesivo o inadecuado, por ejemplo, en el caso de las verduras crucíferas, cuando se consumen de forma cocinada, el riesgo es mucho menor.

 

Algunos fármacos

Todos aquellos fármacos que contengan yodo (como la amiodarona o los antisépticos yodado), sustancias químicas bociógenas o que sean capaces de estimular de alguna forma el sistema inmune (especialmente en fases iniciales de una disfunción tiroidea autoinmune), deberían ser evitados o, en caso de ser necesarios, evaluar cuidadosamente el riesgo-beneficio.

 

Productos “naturales”

El listado es amplísimo, así que sólo voy a hacer referencia a algunos:

  • Cafeína: el consumo excesivo de café puede alterar el ritmo de producción de hormonas tiroideas, y en pacientes que toman tiroxina, puede interferir con su absorción.
  • Melatonina: entre las muchas funciones que lleva a cabo esta hormona, está la de estimular la respuesta inmune, por lo que, en pacientes con disfunción tiroidea autoinmune, especialmente en fases iniciales, su uso puede estar desaconsejado.
  • Flúor y cloro: bloquean los receptores químicos del yodo, por lo que pueden afectar a la síntesis de hormonas tiroideas.
  • Te: por su contenido en flúor.
  • Alcachofa: es un vegetal rico en yodo, pero el problema no es la alcachofa en sí, que en cantidades moderadas no tiene por qué afectar a la función tiroidea, sino el resto de compuestos que ocasionalmente acompañan a los productos adelgazantes a base de alcachofa (algas, cafeína…)
  • Ginkgo Biloba: en algún estudio realizado en ratas, se ha demostrado que el consumo de ginkgo biloba puede aumentar el tamaño de la glándula e inducir hipertrofia de las células tiroideas…no se han realizado estudios en humanos, pero el consejo es: prudencia.
  • Ginseng: parece ser que tiene efectos sobre la conversión de T4 en T3 y sobre el sistema inmune, por lo que, en principio, su uso estaría desaconsejado en pacientes con disfunción tiroidea.
  • Maca: por su elevado contenido en yodo.
  • Fenogreco: puede alterar los niveles de las hormonas tiroideas.
  • Astrágalo: estimula el sistema inmunológico

 

Nota: siempre que hablo de productos “naturales”, lo entrecomillo, porque natural no significa inocuo…recordad que la cicuta, por ejemplo, es una planta muy “natural”.

 

Tabaco

Supongo que, a estas alturas, que el tabaco es malo para la salud no supone ninguna novedad…pero si nos centramos en la glándula tiroidea, el tabaco se ha asociado con modificaciones en los valores de TSH, T4 y T3 libres, aumento de la prevalencia de bocio y nódulos tiroideos en fumadores que habitan en áreas con deficiencia de yodo, efectos sobre la autoinmunidad tiroidea, peor evolución del hipertiroidismo por enfermedad de Graves y la oftalmopatía tiroidea, y, todo hay que decirlo, un discreto menor riesgo de algunos tipos de carcinoma tiroideo.

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Fuente blog.Impolanco.com

Así que, si acaban de diagnosticarte un problema tiroideo, o si nunca te habían dado recomendaciones, mi consejo es que no te obsesiones, que tengas en cuenta una serie de precauciones: evitar la soja, las algas y el exceso de yodo (dependiendo de tu edad y condición, las necesidades de yodo variarán), consumir con mucha moderación alimentos que contengan sustancias bociógenas y nunca crudos, preguntar a vuestro médico antes de comenzar un tratamiento farmacológico o “natural”, evitar el tabaco…y, lo más importante, adoptar un estilo de vida saludable (ya sabéis: no azúcar, no procesados, sí verduras, sí cocinar en casa, sí ejercicio)

 

Referencias:

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Lactancia materna y diabetes mellitus.

Aprovechando la cercanía del día mundial de la diabetes mellitus (DM), que se celebra cada año el 14 de noviembre, y para hablar de algo diferente a lo que se hablará durante esta semana en todos los medios, comienzo la serie de post dedicada a la lactancia materna (LM) y su influencia sobre las diferentes enfermedades endocrinas (y viceversa) con esta patología que, por desgracia, se está convirtiendo en una epidemia.

Maternidad Picasso 1901

Maternidad. P. Picasso (1901)

¿Qué es la Diabetes Mellitus?

Es una enfermedad frecuente, que afecta al 6% de la población (probablemente más, pero muchos pacientes no saben que la tienen). La incidencia aumenta con la edad, de modo que por encima de los setenta años la padecen el 15% o más de las personas.

Se caracteriza por unos niveles de glucosa en sangre anormalmente altos, y su importancia radica en que, si no está suficientemente controlada, puede dar lugar a frecuentes complicaciones, especialmente de tipo circulatorio y neurológico.

¿Cómo se produce?

Puede deberse a la falta de secreción de insulina por parte del páncreas y/o a la disminución de su efecto a nivel de los tejidos.

Dado que esta hormona tiene la misión de transformar en energía los hidratos de carbono de los alimentos, su defecto origina un aumento del azúcar en la sangre.

¿Cuáles son los tipos de diabetes más frecuentes?

  • Diabetes tipo 1: Suele empezar en la infancia y/o la adolescencia pero no es excepcional en otras edades. Es debida a la destrucción de las células beta del páncreas, encargadas de producir la insulina, lo que origina un déficit absoluto de la misma, por lo que es imprescindible administrar insulina desde el comienzo. Suele presentarse de forma brusca, con síntomas típicos (aumento llamativo de la sed y de la cantidad de orina, cansancio y pérdida de peso) debidos al exceso de glucosa en sangre. A menudo aparece de forma aislada, pero en ocasiones existen antecedentes en la familia.
  • Diabetes tipo 2: Suele ocurrir en edades más avanzadas y es unas diez veces más frecuente que la anterior. Se caracteriza por la asociación de un déficit parcial en la producción de insulina junto con un mal funcionamiento de la misma, lo que se conoce como resistencia a la insulina. La alimentación reglada y el ejercicio son la base del tratamiento. Según qué defecto predomine pueden precisarse además comprimidos, insulina o ambos. La diabetes tipo 2 da lugar a síntomas generalmente menos evidentes que la anterior y a menudo, no da ningún tipo de molestia, pasando desapercibida durante mucho tiempo. Es frecuente que otras personas en la misma familia también la padezcan.
  • Diabetes gestacional: es aquella que se diagnostica durante el embarazo. En la mayoría de ocasiones, desaparece tras el parto, aunque la mujer que la ha padecido tiene más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 en un futuro, por lo que debería realizar revisiones periódicas. Pero en un pequeño porcentaje de mujeres, la diabetes persiste después del embarazo, probablemente porque, aunque la diabetes se haya diagnosticado durante la gestación la mujer ya tenía diabetes previamente (a veces pasa, sobre todo en el caso de diabetes tipo 2, cuyos síntomas aparecen cuando ya está muy establecida).
  • Existen otros tipos de diabetes, pero son mucho menos frecuentes, por lo que no voy a centrarme en ellos.

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Fuente: imt.ie

¿Cómo se diagnostica?

Normalmente con un análisis de sangre.

La medición del  nivel de la glucosa en ayunas, suele ser suficiente para el diagnóstico: cuando esta cifra es igual o superior a 126 mg/dl en dos ocasiones, diagnosticamos diabetes. Cuando la cifra está entre 100 y 125 mg/dl se dice que se tiene una glucosa basal alterada, y por debajo de 100 mg/dl se considera normal.

Si encontramos unos niveles de glucosa superiores a 200 mg/dl en cualquier momento del día, y la persona presenta síntomas típicos, también diagnosticamos diabetes.

En ocasiones, es preciso realizar una sobrecarga oral de glucosa o medir la hemoglobina glicosilada…de eso hablaré en otro post dedicado a la diabetes.

¿Cómo influye la lactancia en las mujeres con diabetes (y en sus hijos)?

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Fuente: aeped.es (comité de lactancia materna)

  • La LM está particularmente indicada en hijos de madres diabéticas, tanto tipo 1 como tipo 2, ya que ha demostrado reducir la incidencia de ambos tipos de DM en niños genéticamente predispuestos (y los hijos de madres con diabetes lo están)
  • La mayor duración de la LM, protege a su vez a las madres que han tenido diabetes gestacional de padecer DM tipo 2, retrasando considerablemente su aparición y disminuyendo de forma notable su incidencia, y cuanto más se prolongue, mayor es este efecto.
  • Cuando una mujer ha tenido DM gestacional, es aconsejable realizar una sobrecarga oral de glucosa tras el parto para valorar si esa diabetes persiste, o si presenta algún grado de intolerancia a los hidratos de carbono que deba ser tratada y vigilada. La curva de glucosa no debe hacerse mientras la madre da el pecho, puesto que la lactancia mejora la sensibilidad a la insulina (funciona mejor), y la curva podría resultar falsamente normal en este momento, sin embargo, y teniendo en cuenta los beneficios de mantener la LM el máximo tiempo posible, esa curva puede (y debe) posponerse hasta que finalice la lactancia, si son 2 años, pues 2 años.
  • La LM tiene como efecto una mayor sensibilidad a la insulina de forma fisiológica, disminuyendo las necesidades de la misma, por lo que en madres que utilizan este tipo de tratamiento, suele ser necesario reducir las dosis tras el parto, realizar controles frecuentes de glucemia y hacer ajustes en la dieta para evitar hipoglucemias, que se presentan con mayor frecuencia durante las tomas o poco después de ellas.
  • Sin embargo, la LM por sí sola, no supone un mejor control glucémico, así que el ajuste de dosis en función de los hidratos de carbono ingeridos y la actividad física desarrollada deberá seguir siendo estricto para conseguirlo…aunque con un recién nacido en casa, la cosa se complique.
  • El inicio de la alimentación complementaria y el destete requerirán nuevos ajustes en la dieta y la insulina, que deben hacerse individualmente.

¿Y cómo influye la diabetes en la lactancia?

  • Lamentablemente, la frecuencia de complicaciones en el parto de pacientes diabéticas está aumentada, tanto si su diabetes está bien controlada como si no, y debido, en gran parte, al excesivo intervencionismo. Así, muchas de ellas tienen un parto inducido, lo que se asocia a una mayor tasa de partos instrumentales y cesáreas.
  • Además, frecuentemente el recién nacido es separado de su madre, e ingresado en una unidad neonatal en la que es muy posible que se le administre suero glucosado o leche artificial para evitar una posible hipoglucemia (cuya incidencia está aumentada en estos niños,  especialmente si sus madres no tenían un buen control de la glucosa), en lugar de proponer y permitir  el amamantamiento frecuente y el contacto piel con piel con su madre, que son el primer paso para evitar la hipoglucemia. Todas estas circunstancias, nos llevan a una demora de la primera puesta al pecho, que es el factor más importante para el éxito de la lactancia.
  • Los estudios sugieren que el contacto precoz con la proteína de leche de vaca (presente en la leche de fórmula) podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 1 en niños genéticamente predispuestos, por lo que en hijos de madres con DM, lo indicado es evitar en la medida  de lo posible las leches de fórmula.
  • El estrés derivado de todas estas situaciones, dificulta la secreción de oxitocina, que tiene un papel clave en el establecimiento de la lactancia.
  • La lactogénesis puede retrasarse por factores independientes a la demora de la primera puesta al pecho y la succión menos frecuentes, tanto en mujeres con diabetes tipo 1 (ya que la insulina endógena juega un papel fundamental a la hora de iniciar y mantener la LM), como en tipo 2 con sobrepeso u obesidad.
  • En definitiva, las madres diabéticas tienen más impedimentos al inicio de la lactancia que las madres no diabéticas, pero la diabetes en sí NO supone un obstáculo para la LM.
  • Si ponemos al alcance de estas mujeres todas las circunstancias que favorecen el éxito de la LM (información acerca de la LM en caso de cesárea y/o separación del bebé, contacto precoz piel con piel, apoyo extra por parte de matronas y grupos de lactancia…), aumentarán las tasas de lactancia y la duración de las mismas.

¿Varía el tratamiento de la diabetes en mujeres que dan el pecho?

Como ya comentaba aquí, la mayoría de fármacos son compatibles y seguros, tanto para la lactancia como para el lactante.

Dependiendo del tipo de diabetes, el tratamiento será diferente, y,  además, muchas mujeres diabéticas precisan otros tratamientos para diferentes patologías que pueden asociarse, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, problemas renales…así que, os dejo un cuadro resumen acerca de la compatibilidad de los fármacos que con mayor frecuencia emplean estas mujeres con la LM…para más información, os vuelvo a remitir a la página http://www.e-lactancia.org.

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                     FÁRMACO

 

Compatibilidad con la LM
INSULINA Compatible, se destruye en el estómago del lactante
 
METFORMINA compatible
 
SULFONILUREAS:

–          Tolbutamida, Glibenclamida,

Gliburida, Glipizida

–          Glimepirida, otras sulfonilureas

Compatibles

No hay datos en humanos, mejor evitar.

 
MEGLITINIDAS (Repaglinida y Nateglinida) No hay datos en humanos, mejor evitar.
 
INHIBIDORES DE α-GLUCOSIDASA

(Acarbosa y Miglitol)

Compatibles.
 
INHIBIDORES DE DPP-4 No hay datos en humanos, mejor evitar.
 
ANÁLOGOS DE GLP-1 No hay datos en humanos, aunque por sus características probablemente sean seguros…mejor evitar
 
ANTAGONISTAS DEL

CALCIO: Nifedipino, Diltiazem,

Verapamilo

Compatibles
 
IECAs: Captopril, Enalapril Compatibles
 
ALFAMETILDOPA Seguro
 
BETA BLOQUEANTES:

–          Propanolol, Labetalol, Metoprolol

–          Atenolol 

                                                                                                                     Compatibles

No seguro

 
ANTIAGREGANTES:

–          Ácido acetil salicílico

–          Clopidogrel, Ticlopidina

                                                                                                                       Compatible a dosis antitrombóticas

No seguro

 
HIPOLIPEMIANTES:

–          Estatinas  

–          Resinas

–          Fibratos  

–          Ezetimiba

                                                                  No hay datos

Compatible

No hay datos

No hay datos

Así que, y después de todo lo dicho, la recomendación final sería la de alentar, acompañar, informa, favorecer, facilitar y alentar a todas las madres con diabetes del tipo que sea, a amantar.

Afortunadamente, la mayor parte de madres con diabetes, optan por amamantar a sus bebés, y las tasas de lactancia a los 3 y 6 meses son similares a las de las madres sin diabetes…que no es que sean para tirar cohetes (38 % a los 6 meses según la OMS), pero al menos no son inferiores.

Queda mucho caminito por recorrer, hablaría largo y tendido sobre todo lo que los profesionales de la salud podríamos hacer para conseguir un mayor número de lactancias exitosas…pero ese no es el tema.

Referencias:

Lactancia materna y patología endocrina.

Vaya por delante que este no es un post en defensa de la lactancia materna, porque a estas alturas de la vida, creo que no necesita ser defendida: es la mejor opción para alimentar a los bebés y a los no tan bebés.

Tampoco pretendo abrir un debate, porque es obvio que cada madre (y cada padre, pero en esto las mujeres son las que deberían tener la última palabra, puesto que el pecho es suyo), decide cómo criar a sus hijos, nadie debe entrometerse, y, además, para eso ya existen cientos de foros en la red.

Ni siquiera voy a hablar de las ventajas de la lactancia materna para niño y madre…quien más y quien menos las conoce, hoy día hay muchísima información al respecto y al alcance de la mano.

El objetivo de esta serie de post que inicio, es informar de la influencia que tienen en la lactancia algunas de las patologías endocrinas más frecuentes  (y viceversa), bien de inicio en el posparto o bien diagnosticadas previamente a la gestación.

Dicho esto, y con la evidencia en la mano:

La OMS, la UNICEF, la asociación española de pediatría, y otras muchas organizaciones internacionales recomiendan:

  • Iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Mantener lactancia materna exclusiva y a demanda durante los primeros 6 meses del bebé; y exclusiva significa que no necesitan otra cosa,  (ni cereales, ni zumo de naranja ni agua), y a demanda significa a demanda del niño, osea, pide y le das.
  • Introducir la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, continuando con la lactancia materna, con tomas frecuentes hasta, al menos, los 2 años, y después, hasta que la madre y el niño quieran.

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Fuente: aeped.es (comité de lactancia materna)

Además, y antropológicamente hablando, el destete natural (osea, que el niño decide cuándo dejar la teta), tiene lugar entre los 2,5 y los 7 años, aunque a muchos en estos tiempos les parezca una barbaridad.

Sin embargo, muchos lactantes y niños no reciben lactancia materna de la forma recomendada por estas instituciones. Así, por ejemplo, y  por término medio, sólo aproximadamente un 38% de los lactantes de 0 a 6 meses reciben lactancia exclusivamente materna (dependiendo del lugar de nacimiento, nivel socio-económico, trabajo de la madre…)

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Fuente: aeped.es (comité de lactancia materna)

Y en parte, esto es debido a que muchas mujeres que dan o quieren dar  el pecho a sus hijos,  sufren ciertas patologías crónicas que hacen que, en  ocasiones, y por falta de información (lamentablemente del médico, no de la paciente), se les aconseje,  y a veces hasta se les “fuerce” a dejarlo por pensar que, o bien la lactancia puede empeorar la enfermedad o bien los medicamentos para su tratamiento son incompatibles con ella…y pocas veces es  así.

Entrecomillo lo de que se les “fuerce” porque, evidentemente, nadie puede ni debe forzar a una madre a dejar de dar el pecho a su hijo, pero hay muchas formas sutiles de forzar, por ejemplo apelando a la culpa, algo intrínseco a la maternidad: si a una mujer le explican que su leche puede perjudicar a su bebé…es muy probable que corra a comprar un biberón, porque ninguna madre en su sano juicio querría perjudicar a su hijo.

Respecto a la compatibilidad de medicamentos con la lactancia materna, existe evidencia sólida y una amplia bibliografía al respecto: la gran mayoría de fármacos son compatibles.

De hecho, hace años se creó  una página web, realizada por pediatras de la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (APILAM), que ofrece información acerca de la compatibilidad de casi 18.000 fármacos (además de la bibliografía disponible) y que cualquiera puede consultar. Establecen varios niveles de riesgo para lactancia y lactante:

  • Riesgo muy bajo: Compatible. Sin riesgo para la lactancia y el lactante.
  • Riesgo bajo: Bastante seguro. Riesgo leve o poco probable.
  • Riesgo alto: Poco seguro. Valorar cuidadosamente. Evitar o emplear una alternativa más segura.
  • Riesgo muy alto: Contraindicado. Uso de una alternativa o cese de la lactancia.

La gran mayoría de fármacos de uso habitual, pertenecen a las dos primeras categorías, es decir, son compatibles (sin riesgo) o bastante seguros (en este caso se aconseja evitar en prematuros o durante el primer mes de vida, tratar de separar la toma del medicamento de la toma de lactancia…pero no son incompatibles)

Afortunadamente, esta página es cada vez más conocida entre pacientes y médicos y ha salvado muchas lactancias. El enlace es el siguiente: http://www.e-lactancia.org/

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Por supuesto, no todas las madres que deciden alimentar a sus hijos con leche artificial lo hacen por estos motivos, me atrevería a decir que la mayoría lo hacen por circunstancias como la NO conciliación reinante,  presiones sociales, contraindicaciones absolutas o relativas…o porque les da la gana…eso sí que daría para un debate grande…pero tampoco es el sitio ni el lugar.

En breve…el siguiente post.

Referencias:

El tiroides y la fertilidad, o cómo algo tan importante, se nos escapa tantas veces.

¿Alguna vez te has preguntado por qué, si todas las pruebas están bien, no te quedas embarazada?

Cada día, cientos de mujeres (también algún hombre, pero sobre todo mujeres), se preguntan qué está mal en sus cuerpos, porqué, después de meses intentándolo, y después de decenas de pruebas a ellas y a sus parejas, con resultados normales, no consiguen engendrar un hijo.

¿Es este tu caso?, pues sigue leyendo, tal vez encuentres la respuesta.

La esperanza. G. Klimt

La esperanza. G. Klimt

La infertilidad, o incapacidad para completar una gestación después de un tiempo razonable (entre 6 meses y 2 años, según edad y circunstancias) de mantener relaciones sexuales sin utilizar métodos anticonceptivos afecta, aproximadamente, a un 20% de parejas en edad reproductiva.

Es un tema complejo, puesto que influyen múltiples factores, tanto femeninos como masculinos. En este post me voy a centrar en aquellos casos en los que una pareja ha visitado a varios especialistas, se le han efectuado pruebas a ambos, se ha descartado que exista un problema que impida el embarazo…y sin embargo, el bebé no llega.

fertilidad creandounafamilia.net

Fuente: creandounafamilia.net

Vamos a hacer un poco de historia… ¿cómo y quienes relacionaron la función tiroidea con la fertilidad?

En el año 2001, Grassi y sus colaboradores encontraron que, el 20% de mujeres infértiles de una serie de 149, presentaban anomalías tiroideas, y en  más del 17 % existía autoinmunidad tiroidea positiva…ese fue el comienzo, aunque ellos no relacionaron en ese momento los problemas tiroideos con la fertilidad.

Más adelante, Poppe confirma los resultados anteriores y decide seguir investigando, hasta que en el 2006, confirma sus sospechas: en mujeres infértiles, la tasa de enfermedad autoinmune de tiroides es muy superior a la encontrada en mujeres fértiles y, cuando estas mujeres consiguen concebir, la tasa de abortos en el primer trimestre es, nuevamente, muy superior al del resto de mujeres sin problemas tiroideos.

Por fin, en 2007, Abalovich y colaboradores encuentran que, casi el 14% de mujeres infértiles que participaron en sus estudio presentaban un hipotiroidismo subclínico, y de ellas, más del 40 % conseguían una gestación normal cuando se les trataba su problema tiroideo.

Y de nuevo es Poppe, el que confirma en 2008 la relación entre el funcionamiento del tiroides y la función reproductora, antes, durante y después de la gestación. Afirma que el correcto tratamiento del hipotiroidismo subclínico puede mejorar la fertilidad y evitar la necesidad de recurrir a la reproducción asistida, y nos habla de la importancia de un adecuado seguimiento de la función tiroidea en aquellas mujeres sometidas a tratamientos de estimulación ovárica, ya que, el aumento de estrógenos que se deriva de estos tratamientos, puede producir un deterioro de la función del tiroides. Además, vuelve a recordarnos que el hipotiroidismo y la enfermedad tiroidea autoinmune aumentan considerablemente el riesgo de aborto en el primer trimestre.

Así que, después de todo lo dicho, actualmente se recomienda realizar una evaluación de la función tiroidea y determinar anticuerpos antitiroideos a todas las mujeres infértiles.

Pero, ¿cuál es el problema?

Hasta hace no mucho tiempo, se consideraba que la función tiroidea era normal si la TSH se encontraba entre 0.5 y 5 mcUI/ml (para saber más acerca de la TSH, podéis leer aquí); Así, actualmente, en la mayoría de laboratorios, se consideran normales unos rangos de TSH entre 0,30 y 4,5 mcUI/ml…incluso se sigue considerando normal una TSH de 5 mcUI/ml y, en muchas ocasiones no se inicia tratamiento mientras la TSH esté por debajo de 10 mcUI/ml.

Pero, afortunadamente para los pacientes, cada vez más estudios, sociedades científicas y endocrinólogos, avalan (avalamos) la consideración de hipotiroidismo subclínico con cifras de TSH superiores a 2,5-3 mcUI/ml, ya que, como se ha comprobado,  el 95 % de personas sanas sin patología tiroidea, tienen una TSH inferior a 2,5 mcUI/ml,  y el 97,5 % de ellas, una TSH máxima de 3,24 mcUI/ml. Aunque también hay que decir que, la mayoría de pacientes con TSH entre 3 y 4,5 no desarrollarán nunca un hipotiroidismo, y que con la edad los valores de TSH aumentan de forma fisiológica…pero ese es otro tema

Muchos endocrinos y plataformas de pacientes luchamos para que se actualicen estos valores de referencia…pero aún persiste la idea de que no pasa nada por tener la TSH en 5 mcUI/ml.

De forma que cientos, miles de mujeres infértiles, que pensaban/piensan que su tiroides funciona de forma adecuada, resulta que son hipotiroideas; y es posible que, ese hipotiroidismo, sea el que impide la gestación.

Teniendo en cuenta lo anterior, que durante la gestación las necesidades de hormona tiroidea están incrementadas, y que el tiroides debe realizar un trabajo extra, es lógico pensar que, si previamente al embarazo, una mujer tiene una TSH superior a 3,24 mcUI/ml (normal, pero superior a la que tienen el 97,5 % de pacientes sin problemas tiroideos), durante la gestación esa TSH subirá para tratar de que el tiroides trabaje “a marchas forzadas”, y ya hemos hablado de que esto supone un mayor riesgo de complicaciones. Así que no costaría nada pautar una dosis baja de hormona tiroidea, mejorar su fertilidad y prevenir problemas evitables, ¿no?

cuidatutiroides

Fuente: cuidatutiroides.com

Así que usted un buen día, con toda la ilusión del mundo y la información de la mano, acude a su médico a decirle que está pensando quedarse embarazada pero que le gustaría comprobar que todo está bien antes de ponerse a ello (es lo que se conoce como control prenatal). Y su médico accede y, entre otras cosas, solicita unos análisis que incluyen la función tiroidea…y el resultado es una TSH de, por ejemplo, 3,8 mCUI/ml… ¿nos quedamos tan tranquilos? Pues después de todo lo dicho…no debería,  porque puede que sea algo aislado (ver esta entrada) y que se resuelva espontáneamente…o puede que no, y debería confirmarse y ampliarse el estudio, porque si de verdad su TSH es esa, existen más posibilidades de que algo vaya mal en su futuro embarazo, o incluso que éste no llegue a producirse.

Aunque no tenga síntomas, aunque esto haya sido un hallazgo casual…debe tratarse, recuerde que durante la gestación el tiroides va a hacer un sobreesfuerzo, y si ya funciona “al ralentí”, es posible que no de abasto si no le ayudamos con hormona tiroidea sintética.

Lo que quería con esta entrada era dar a conocer a todas aquellas mujeres con problemas de fertilidad, que:

  1. El tiroides tiene un papel fundamental en la función reproductora, e interviene tanto en la concepción, como en el adecuado curso del embarazo, parto y lactancia (hablaré de ello más adelante), por lo que, si estáis pensando en quedaros embarazadas, solicitad que en las pruebas de control prenatal (que deben realizarse siempre antes de la gestación) os realicen un perfil tiroideo (TSH, T4 libre y T3 libre) y anticuerpos antitiroideos.
  1. Los criterios diagnósticos actuales de hipotiroidismo (en España) están obsoletos, y, aunque somos muchos los que ya aplicamos los actuales, aún os encontraréis con aquello de “su tiroides funciona perfectamente, no hay nada que tratar puesto que la TSH es inferior a 5, una TSH de 4 no puede ser responsable de su aborto o su dificultad para concebir”…os aconsejo que os informéis, y que no tengáis miedo a rebatir esos comentarios con los estudios que aquí os muestro…la información es poder.
  1. Conozco muchos casos de mujeres que han tenido dificultades en sus embarazos, antes, durante o después…y la solución fue tan simple como pautar tiroxina.
  1. En cualquier caso, la tiroxina NO es la panacea, y no podemos decir que el tiroides siempre tenga la culpa…como ya he dicho, en el tema de la infertilidad influyen muchos factores, y el fundamental es la edad, mal que nos pese. Es decir, que puede que se diagnostique un hipotiroidismo, se trate…y no funcione, en ese caso, habrá que seguir buscando (las personas con hipotiroidismo pueden asociar otras enfermedades autoinmunes, déficits nutricionales…que también pueden afectar a la fertilidad) o, asumir que, lamentablemente, hay un porcentaje de parejas que no pueden tener hijos de forma espontánea por otros motivos.
  2. Mención aparte merece el tema del hipertiroidismo (que también dificulta la fertilidad y contraindica un embarazo si no está controlado) y la suplementación o no con yodo en la etapa preconcepcional…pero de eso hablaré en otras entradas.

¡Mucha suerte en la búsqueda!

Referencias: