DISRUPTORES ENDOCRINOS, EL ENEMIGO SILENCIOSO (III)

Y después de todo lo dicho aquí y aquí, ¿cómo podemos evitar o disminuir la exposición a estas sustancias?

En primer lugar, es importante saber en qué situación nos encontramos en España:

  • Los resultados de los estudios publicados sobre la exposición a disruptores endocrinos (DE) muestran que la población general está expuesta a un cóctel de los mismos.
  • Están presentes en niveles muy variables según sexo, edad, nivel educativo y clase social, y, en todo caso, son superiores a las concentraciones capaces de provocar disrupción endocrina, así que serían deseables intervenciones socio sanitarias para reducir los niveles de exposición.
  • Los grupos más vulnerable son las gestantes y los niños, expuestos a concentraciones elevadas de DE, que, además, pueden actuar de forma combinada, por lo que estos niveles son preocupantes.

La prevención de riesgos para la salud y medio ambiente por exposición a DE supone un auténtico reto, ya que, debido a sus particularidades (actuación a dosis muy bajas y de forma combinada, periodos especialmente vulnerables, pueden producir efectos a varias generaciones y tener periodos de latencia muy largos, ubicuidad, no existe riesgo cero…), los métodos tradicionales de evaluación de riesgos de sustancias químicas incorporados a la normativa vigente no son válidos.

Por todo lo expuesto anteriormente,  es necesario aplicar el principio de precaución, y adoptar medidas urgentes para:

  • Eliminar o reducir en la medida de lo posible la exposición a DE.
  • Evitar la exposición de niños y mujeres en edad fértil, gestantes y lactantes.
  • Establecer nuevos métodos de identificación y evaluación que incluyan todas aquellas sustancias capaces de interferir con el sistema endocrino.
  • Apoyar la adopción urgente de una definición y de criterios de identificación de DE en Europa que garanticen la inclusión de todas las sustancias con capacidad de alterar el sistema endocrino y tengan en cuenta sus singularidades toxicológicas.
  • Incluir los DE como sustancias de riesgo en la normativa laboral, con consideración similar a los cancerígenos y mutágenos.
  • Prohibir los productos y artículos destinados a niños y embarazadas y los envases alimentarios que contengan DE.
  • Prohibir los ingredientes activos de plaguicidas y biocidas con capacidad de alterar el sistema hormonal.
  • Proporcionar a ciudadanos, trabajadores y profesionales información sobre vías de exposición a DEs y cómo evitarlas.

Y mientras tanto…¿qué podemos hacer nosotros? Afortunadamente, existen una serie de actuaciones que nos permitirán evitar o disminuir la exposición:

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Fuente: Informe 2012 sobre disruptores endocrinos de la comisión europea (resumen elaborado por ISTAS-CCOO con información complementaria)

Los DE nos llegan por diferentes vías: inhalación de partículas, ingestión de alimentos y agua contaminados y por contacto directo a través de la piel, así que nuestra exposición variará en función de nuestros hábitos, tipo de alimentación y el lugar donde vivimos o trabajamos.

Es imposible evitarlos completamente (ya hemos hablado de sus peculiares características), pero como tampoco podemos meternos en una burbuja ni vivir obsesionados con el tema, creo que lo ideal es incorporar a nuestra vida diaria una serie de costumbres que nos permitirán reducir lo máximo posible la exposición a DE. Recordad que hacen falta 21 días para cambiar un hábito o incorporar uno nuevo…así que, ¡a por ello!

Podemos REDUCIR LA EXPOSICIÓN ALIMENTARIA tomando las siguientes medidas:

  • Reduciendo el consumo de grasas de origen animal, que es donde se acumulan los DE en su mayoría. Se desaconsejan sobre todo los animales que comen animales como los pescados grasos de gran tamaño (que comen otros peces), ya que van acumulando en su grasa los DE de todos ellos. Deben evitarse especialmente: mero, pez espada, cazón, tiburón, caballa, atún y langostinos, especialmente desaconsejados durante el embarazo y lactancia y en niños pequeños.
  • Dando preferencia a carnes blancas, a ser posible de producción ecológica y pescados como merluza, bacalao, salmón, sardinas y peces pequeños en general. Para un listado más amplio de pescados consulta el documento sobre mercurio en el pescado, de la fundación vivo sano.
  • Evitando otros pescados con alto contenido en mercurio, pesticidas y otros DE: panga, perca, halibut…
  • Procurando consumir, si tu economía te lo permite, productos de agricultura y ganadería ecológica. De esta forma evitamos aquellos tratados con plaguicidas, pesticidas, antibióticos, hormonas… son más caros, sí, principalmente por la ley de oferta y demanda (si los consumimos más, bajarán de precio)…pero creo que merece la pena invertir en salud. Podéis encontrar aquí una guía de los alimentos más contaminados por DE.

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Alimentos más contaminados con DE. Fuente: Guía de comida disruptora PAN-Europe y Fundación vivo sano

  • Si no proceden de agricultura ecológica, lava bien y pela frutas y verduras.
  • Evita consumir diariamente latas de refrescos o de conservas.
  • Usa envases de cristal o cerámica siempre que sea posible. Utiliza para tus hijos sólo biberones, tetinas y chupetes que especifiquen libres de Bisfenol A y evita los líquidos calientes en biberones de plástico, aunque estén libres de bisfenol A, por precaución. A ser posible, usad los de cristal.
  • Evita el contacto de alimentos con:
  1. Cloruro de polivinilo o PVC (film transparente y algunos envases transparentes duros), identificado con el número 3.
  2. Poliestireno (bandejas espuma blanca), identificado con el número 6.
  3. Policarbonatos (biberones de plástico, vajillas de plástico transparente recubrimiento plástico de latas)
  4. Aluminio.
  5. Teflón.
  • Los plásticos más seguros son los codificados con número 1 (PET) y 2 (HDPE). También los 4 (LDPE) y 5 PP, aunque a nivel medioambiental emiten tóxicos al eliminarse.
  • No calientes plásticos ni los introduzcas en el microondas.
  • No tomes bebidas calientes en envases de plástico o papel recubierto de resinas o plásticos, ni comida precocinada en envases plastificados.
  • Evita que se caliente el contenido de envases plásticos (por ejemplo, agua embotellada que ha sido sometida a altas temperaturas) y reutilizarlos varias veces, especialmente con agua del grifo que tiende a descomponer los polímeros más fácilmente.

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Plásticos más seguros y plásticos a evitar en contacto con alimentos. Fuente: blogdefarmacia.com

La EXPOSICIÓN EN EL HOGAR DISMINUIRÁ SI::

  • Reducimos el uso de materiales sintéticos.
  • Simplificamos los productos limpieza (usar productos naturales: jabón, vinagre, limón, bicarbonato…)
  • Evitamos productos de cosmética sintéticos (eso incluye cremas, dentífricos, protectores solares, aftershave…) o, al menos, los usamos libres de DE (sí, hay que leerse las etiquetas). Lo ideal es utilizar productos con certificado ECOCERT. Podemos reducir el uso de cremas solares evitando la exposición directa al sol en las horas centrales del día y empleando filtros físicos: sombrilla, ropa, gorra y protectores solares de filtro físico.
  • Evitamos insecticidas domésticos, especialmente en el interior de casa y con ojos, nariz y boca desprotegidos (al menos, utiliza gafas, mascarilla y guantes y, después, lava bien las manos.) Son de preferencia las trampas sin tóxicos (con feromonas, por ejemplo).
  • No fumamos, una razón más para evitar el tabaco es que está plagado de DE.
  • Fregamos el suelo y limpiamos frecuentemente el polvo con trapo húmedo.
  • Ventilamos las estancias.
  • Usamos productos y ropas naturales, especialmente en el cuidado y la habitación de los bebés y niños pequeños.
  • No traemos ropa de trabajo a casa.
  • Nos quitamos los zapatos al entrar en casa y ponemos felpudos y/o moqueta en entrada y recibidor.
  • Tiramos los tickets de supermercados, datáfonos y cajeros (contienen bisfenol A)

Y si os parece que llevar a cabo todas estas medidas es difícil, recordad que aún más difícil es convivir con ciertas enfermedades evitables, y que mientras no se tomen medidas desde las altas esferas…esto es todo lo que podemos hacer por nuestra salud y la de nuestros hijos.

 

 

Referencias: – Informe 2012 sobre disruptores endocrinos de la comisión europea (resumen elaborado por ISTAS-CCOO con información complementaria)

– – State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals 2012 (WHO-UNEP)

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DISRUPTORES ENDOCRINOS, EL ENEMIGO SILENCIOSO (PARTE II)

Con lo poco que me gusta a mí…me voy a tener que poner seria, pues el tema lo merece.

En los últimos 40 años, y coincidiendo con el “progreso y desarrollo” (lo entrecomillo porque, para según qué cosas, más que progreso, parece un regreso), se ha producido un dramático incremento de ciertas enfermedades metabólicas, cánceres hormono dependientes y enfermedades autoinmunes. Todos estos problemas de salud están relacionados en parte, con nuestros nuevos nefastos hábitos de vida (dieta insalubre y sedentarismo principalmente).

Sin embargo, y como ya comenté aquí, parece ser que hay algo más que está influyendo en esta explosión de enfermedades: la exposición en las distintas etapas de la vida a una serie de sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, con capacidad de provocar efectos adversos en la salud de un individuo o de sus descendientes, son, los disruptores endocrinos (DE).

DE

Fuente:State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals 2012 (WHO-UNEP)

Pero, ¿qué efectos pueden tener sobre la salud humana y la fauna silvestre?

  1. Pueden provocar daños sobre la salud reproductora: disminución de la calidad del semen, criptorquidia, hipospadias, pubertad precoz femenina, reducción de la fecundidad femenina, SOP, endometriosis, reducción de fertilidad y daños congénitos, fibroides uterinos…
  2. Se han relacionado con el desarrollo de tumores en órganos hormono-dependientes: mama, próstata, testículo, tiroides.
  3. Parecen tener un papel en algunas alteraciones en el desarrollo neurológico (Transtornos cognitivos, autismo, TDHA, déficit motor y sensorial, agresividad…)
  4. Se ha demostrado su implicación en algunas enfermedades metabólicas como la diabetes, obesidad y Síndrome Metabólico.
  5. Existe una conexión muy estrecha entre el sistema endocrino y el inmunológico. Así, los DE pueden ser potencialmente responsables de enfermedades y trastornos inmunitarios como asma, alergias, enfermedades tiroideas autoinmunes, endometriosis, algunas enfermedades óseas y cánceres del sistema inmunitario.
  6. Se han visto involucrados en ciertos trastornos del sistema neuroinmunológico como la encefalopatía miálgica, fibromialgia, esclerosis múltiple, sensibilidad química múltiple…
  7. Finalmente, están ampliamente estudiados sus efectos sobre la fauna silvestre: En invertebrados, inducción de imposex (desarrollo de órganos sexuales masculinos en individuos femeninos provocando su esterilidad) e intersex (presentar características masculinas y femeninas a la vez), mortalidad de larvas, inhibición de la metamorfosis y reducción de capacidad reproductora). En peces, inducción de intersex, alteración de ratios de sexos, anormalidades tiroideas, cambios en comportamiento sexual. En anfibios, inducción de intersex y de masculinización, cambios en comportamiento sexual, alteración de la metamorfosis, alteración de niveles de hormonas tiroideas y de la función tiroidea.  En reptiles, alteración de ratios de sexos y daños al sistema reproductor. En aves, alteración de ratios de sexos, malformación de órganos sexuales, reducción de la fertilidad, cambios en comportamientos reproductivos, daños al desarrollo de huevos. Y en mamíferos, daños al sistema reproductor, desórdenes del tiroides y lesiones en glándulas suprarrenales.

Pero…¿qué disruptores endocrinos nos podemos encontrar en nuestra vida diaria? Como ya comenté en la anterior entrada, el catálogo es amplísimo, y su localización, lamentablemente, es ubicua…aquí os describo algunos:

disruptores endocrinos vs. menopausia precoz_estudio_Persistent organic pollutants and early menopause in U.S. women. PLOS ONE, 2015-SISS

Fuente: Grindler NM et al. Persistent organic pollutants and early menopause in US women. PLOS ONE 10(1):e0116057. Doi: 10.1371/journal.pone.0116057

  1.  Plásticos como los Ftalatos, que podemos encontrar en films para envolver alimentos,juguetes, tetinas de biberón, chupetes, coches, material médico, muebles, materiales plásticos para suelos, envases, lacas de uñas, perfumes, jabones, ropa, barnices, lubricantes, repelentes de insectos, adhesivos, celulosa..O el Bisfenol A, presente en el recubrimiento interno de latas, recipientes y envases de comida plastificados, recipientes de plástico y algunos biberones, recibos de impresión de datáfonos y cajeros…
  2. Productos cosméticos (algunas cremas, protectores solares, perfumes, desodorantes, geles, champúes, dentífricos…) que contienen, entre otros, conservantes (por ejemplo parabenos), fragancias (como galaxolide), solventes (como los cyclic-methyl-siloxanos) o bactericidas (triclosan, phenoxyetanol).
  3. Metales pesados como el plomo, arsénico, mercurio o cadmio, que además de su toxicidad, actúan también como disruptores endocrinos. Los podemos encontrar especialmente al consumir grasas de animales que comen animales (pescados depredadores por ejemplo) o beber aguas contaminadas por metales pesados.
  4. Restos de anabolizantes y otros medicamentos(como anticonceptivos, inductores de la ovulación o algunos antidepresivos).
  5. Algunos pesticidas de uso habitual, insecticidas de uso doméstico o biocidas como los organofosforados.
  6. Alquitenoles/nonilfenoles, empleados en la fabricación de agentes tensoactivos, emulsionantes, dispersantes o humectantes presentes, por ejemplo, en detergentes de la ropa o limpiadores domésticos.
  7. Sustancias perfluororadas, las encontramos en el teflón de las sartenes antiadherentes, en superficies antimanchas de alfombras, pinturas y textiles y algunas espumas presentes en extintores de incendios.
  8. Piroretardantes bromados, empleados en la construcción y sobre otras superficies como muebles, para evitar que ardan o retardar su combustión.
  9. Y por último, pero no menos importante, la llamada e-basura, es decir los electrodomésticos, móviles, televisores, chips, ordenadores…no reciclados correctamente. Contienen metales pesados,  aditivos de plásticos y retardantes de llamas que están contaminando ríos y animales y que llegan a nosotros mediante ingestión directa.

Así que, ya veis, sustancias potencialmente peligrosas para nuestra salud y la de la fauna que nos rodea, y que se encuentran en la mayoría de objetos de uso diario y en muchos de los alimentos que consumimos.

Sin embargo, no todo está perdido: en la siguiente entrada os explicaré algunos trucos para evitar o disminuir la exposición a estos “enemigos silenciosos”

Referencia: State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals 2012 (WHO-UNEP)

DISRUPTORES ENDOCRINOS, EL ENEMIGO SILENCIOSO. (Parte I)

Os preguntaréis que qué es eso de los disruptores endocrinos, ¿verdad?, el nombre, de por sí, es raro.

MÁSCARA

Fuente: quesabesdenutricion.com

Antes de contároslo, vamos a hacer un poquito de historia: ya en el siglo pasado (años 50), algunos investigadores detectaron que, años después de la exposición materna a un compuesto llamado Dietilestilbestrol (estrógeno sintético que se administraba a mujeres embarazadas para prevenir abortos espontáneos, partos prematuros y otras complicaciones relacionadas con el embarazo), las hijas de estas mujeres tenían una elevada tasa de un raro cáncer vaginal (adenocarcinoma de células claras), y los varones, podían padecer anomalías en los testículos, trastornos en la fertilidad y tumores genitales…y se pusieron a investigar.

Y por fin, en la conferencia de Wingspread (1991), en la que se evaluaron los efectos adversos observados en personas y animales salvajes del hemisferio norte (daños en el sistema reproductor e inmunitario y diversos tipos de cáncer hormono-dependiente), se acuñó el término de Disruptor Endocrino, en adelante, DE.

Pero, ¿qué son?

Se trata de aquellas sustancias químicas con capacidad para alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, con capacidad de provocar efectos adversos en la salud de un individuo o de sus descendientes.

El catálogo de sustancias implicadas es cada día más amplio, e incluye desde productos químicos de síntesis hasta sustancias presentes en el medio ambiente de forma natural.

disruptores

Fuente: disfrutalaciencia.es

¿Se pueden prevenir sus efectos sobre la salud y el medio ambiente?

Pues parece que es complicado, ya que los métodos tradicionales de evaluación de riesgos de sustancias químicas no son válidos debido a sus características:

  • Pueden actuar a dosis muy bajas, los efectos no son dosis dependietes, por lo que es imposible establecer un umbral de exposición seguro.
  • La exposición a DE en periodos especialmente vulnerables (concepción, desarrollo del embrión, formación de órganos) puede tener efectos sobre la salud de la descendencia y varias generaciones posteriores.
  • Pueden actuar de forma combinada.
  • El periodo de latencia (desde que se produce la exposición hasta que aparece el efecto) suele ser largo (años)
  • Lamentablemente…son ubicuos.

disruptores 1

Fuente: drlopezheras.com

Los mecanismos por los que actúan son múltiples:

Imitando o contrarrestando la acción hormonal, alterando su patrón de síntesis y metabolismo, modulando los niveles de receptores…todo ello se traduce en efectos sobre la fertilidad, el tiroides, el sistema nervioso, el sistema cardiovascular, el páncreas…

Pero es que además, un mismo DE puede actuar mediante más de un modo de acción según el momento del desarrollo en el que actúe, así que el efecto adverso producido, dependerá de muchos factores (edad, sexo, momento del desarrollo…)

Existen así mismo, una serie de periodos de mayor vulnerabilidad:

En adultos, los efectos suelen ser reversibles, pero si la exposición ocurre durante la etapa de formación de órganos en el embrión (organogénesis), puede dañar de forma irreversible tanto la estructura como la función de los mismos.

Así, los efectos de la exposición varían en función de la etapa del desarrollo en la que se producen (embrión, feto, neonato, niño o adulto) y serán diferentes en función de las concentraciones alcanzadas.

Cuando la exposición tiene lugar durante el embarazo, los efectos pueden permanecer latentes durante años o aparecer en la descendencia, incluso pueden transmitirse a generaciones futuras mediante lo que conocemos como cambios epigenéticos.

Muchos DE son capaces de producir efectos adversos a dosis muy bajas…incluso a las dosis permitidas en la población, y estos efectos pueden ser distintos de los que aparecerían en caso de que las dosis fueran más altas.

Además, algunos DE pueden tener efectos a dosis bajas y no a dosis altas o viceversa.

De esta forma, los ensayos de toxicidad realizados según la normativa actual, puede que no detecten los efectos a bajas concentraciones, que muchas veces están permitidas según la legislación vigente.

Así que no puede establecerse un nivel de exposición seguro (dosis bajas pueden producir afectación, y, aunque no produzcan toxicidad, pueden tener un efecto de disrupción endocrina), y además, el efecto negativo puede ser resultado de la combinación de varios compuestos que, por separado, puede que no tuvieran ningún efecto.

Por tanto, y para nuestra desgracia, el riesgo cero no existe…da miedo, ¿verdad?

En la siguiente entrada hablaré de algunos de estas sustancias y sus posibles efectos sobre la salud humana… ¡os espero!