Síndrome de Ovarios Poliquísticos, ¿qué necesitas saber?

Hasta hace unos años (no muchos, yo aún estudiaba la carrera), el Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP), era “territorio ginecológico”: se sabía que había alteraciones hormonales sí, pero como el problema era en el ovario, y podía dificultar la fertilidad…pues se encargaban de él los ginecólogos.

Hasta que, por fin, nos dimos cuenta que el problema, aunque parte del ovario, implica a otros órganos y sistemas, provoca síntomas y se asocia a trastornos que poco o nada tienen que ver con la fertilidad e, incluso, puede existir este síndrome sin que detectemos la presencia de quistes en los ovarios.

Hoy voy a tratar de resumir los aspectos más importantes de este síndrome del que, cada vez, y afortunadamente, sabemos más.

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Autorretrato de Frida Kalho, de la que se dice que, además de fibromialgia, padecía SOP.

¿Qué es el SOP? ¿Qué especialista debería valorarlo y tratarlo?

Para ser más correctos, este síndrome debería llamarse (y de hecho se llama) Hiperandrogenismo ovárico funcional o anovulación crónica hiperandrogénica, aunque cuando hablamos así de él, casi nadie se entera, así que, por defecto, lo seguimos llamando SOP.

Es un trastorno endocrino-metabólico, en el que los problemas de base son el exceso de andrógenos producidos por el ovario (hormonas típicamente masculinas) y, en la gran mayoría de pacientes, la resistencia a la insulina (RI), de la que hablo detalladamente aquí.

Así que desde aquí, y antes de meterme “en faena”, reivindico la necesidad de que todas las mujeres diagnosticadas o con sospecha de SOP, sean valoradas por un endocrinólogo, aunque por sus implicaciones sobre el sistema reproductivo, TAMBIÉN, deben ser seguidas por los especialistas en Ginecología.

Vamos a hacer un poco de historia:

El síndrome como tal fue descrito en el año 1935 por Stein y Leventhal, y llevó su nombre durante décadas. Ellos hablaron de una entidad clínica consistente en trastornos menstruales, esterilidad, hirsutismo y obesidad, asociados a la presencia de microquistes en los ovarios.

Posteriormente, se vio que algunas mujeres podían tener los síntomas, pero no los quistes, otras sólo los quistes y, otras ambas cosas.

Ya en los años 90, cambia la definición del síndrome y se describe como la presencia de hiperandrogenismo asociado a anovulación crónica sin otra causa específica de enfermedad adrenal o hipofisaria que curse con irregularidades menstruales o exceso de andrógenos, descripción que no incluía los quistes.

Y por fin, en 2003, la Sociedad Europea de Reproducción y Embriología (ESHRE) y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) en una conferencia de consenso realizada en Rotterdam llegan los criterios diagnósticos actuales, de los que hablaré más adelante en el apartado correspondiente.

¿Por qué se produce? ¿Es frecuente?

El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es, como ya he dicho, un trastorno endocrino-metabólico…vamos por partes:

Trastorno endocrino porque existen alteraciones hormonales, concretamente una producción excesiva de andrógenos (hormonas típicamente masculinas) por parte de los ovarios, porque sí, señores, el ovario produce andrógenos en condiciones normales (y los testículos estrógenos, no os vayáis a pensar), pero en esta patología, la cantidad secretada de estas hormonas es muy superior, dando lugar a los síntomas típicos.

¿Y por qué producen tanto andrógeno? Puede ocurrir por dos motivos:

Veréis, en la base de nuestro cerebro, tenemos un glándula pequeña pero muy importante, la hipófisis, o también llamada “glándula madre” o “directora de orquesta”, porque su trabajo es dirigir el funcionamiento de todo (o casi todos) el sistema endocrino.

Esta glándula produce, entre otras muchas hormonas, LH (hormona luteinizante) y FSH (hormona folículoestimulante), pues bien, uno de los cometidos de la LH es el de estimular la producción de andrógenos, tanto en el hombre como en la mujer, así que si la LH está elevada, o más bien, si funciona mal (su secreción es más frecuente y prolongada de lo habitual), esto provocará que el ovario segregue una mayor cantidad de andrógenos.

Trastorno metabólico porque, y aunque no está incluido en los criterios diagnósticos, la gran mayoría de las mujeres con SOP (60-80%) presentan RI, es decir, la insulina no funciona correctamente, lo que provoca que el páncreas segregue más cantidad de insulina para contrarrestar esta situación (es lo que se llama hiperinsulinemia compensatoria), y esta situación puede presentarse tanto si hay sobrepeso como si el peso es normal, y tiene un papel muy importante en la asociación del SOP con otras enfermedades como la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular o el hígado graso que pueden presentar estas pacientes a largo plazo.

ignisnatura.cl

Fuente: ignisnatura.cl

¿Y por qué ocurren estas dos alteraciones? Pues eso es lo que se está investigando, no voy a extenderme porque el tema es complejo, pero parece ser que hay una base genética, influye mucho el ambiente (hábitos de alimentación y ejercicio, sobrepeso y diabetes gestacional en la madre durante el embarazo…), y que, además, el propio exceso de andrógenos y los niveles elevados de insulina, pueden alterar la correcta secreción de LH…es decir, la pescadilla que se muerde la cola: tanto el exceso de andrógenos, como el de insulina y la propia RI son causa y consecuencia, y producen un “catálogo” de síntomas, signos y predisposición a enfermedades amplísimo.

Es una de las alteraciones más frecuentes entre las mujeres, presentándose en alrededor del 4 al 12 % de mujeres en edad fértil y en el 75% de mujeres con hirsutismo (exceso de vello terminal en zonas típicamente masculinas), y puede comenzar a manifestarse desde la etapa previa a la pubertad.

¿Cuáles son los síntomas y signos más frecuentes?

La gran mayoría de pacientes consultan por irregularidad menstrual: amenorrea (ausencia de menstruación durante al menos 3 meses), oligomenorrea (ciclos largos, mayores a 35 días), polimenorrea (ciclos cortos, menores a 24 días) e hipermenorrea (reglas muy abundantes).

Pero además, pueden presentar:

  • Ciclos anovulatorios, es decir, ausencia de ovulación y, por ende, infertilidad o dificultad para concebir.
  • Menarquia precoz (edad de la primera menstruación)
  • Menopausia tardía.
  • Abortos espontáneos, diabetes gestacional, hipertensión gestacional, otras complicaciones.
  • Hipogalactia (disminución de la producción láctea durante la lactancia) o hipergalactia (lo contrario).
  • Hirsutismo: exceso de vello terminal, osea, vello grueso y oscuro, en zonas típicamente masculinas (patillas, barbilla, cuello, pecho, ombligo…). Para diagnosticarlo, utilizamos la escala de Ferriman y Gallway, que valora la cantidad de vello en 9 áreas corporales, otorgando una puntuación de 0 a 4, y que diagnostica el hirsutismo cuando la puntuación es mayor de 8…el gran problema es la subjetividad.

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Escala de Ferriman y Gallway.

  • Sobrepeso, obesidad, dificultad para mantener un peso saludable, con especial tendencia al acúmulo de grasa a nivel de cintura y abdomen (rasgo típico, por cierto, de la RI), sensación de hinchazón.
  • Acanthosis nigricans: zonas oscurecidas y engrosadas de la piel a nivel de la nuca, axilas, codos, rodillas y otras localizaciones, también típico de la RI.
  • Otros trastornos en la piel: acné (sobre todo en cara y mitad superior de pecho y espalda), alopecia androgénica (caída del pelo, sobre todo a nivel de la coronilla), cabello frágil y fino, piel seca, dermatitis…
  • Síntomas derivados de la RI: falta de saciedad y sensación de mareo o sueño después de las comidas…
  • Enfermedades asociadas a la RI: hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados, intolerancia a la glucosa, diabetes tipo 2, hígado graso no alcohólico…
  • Ovarios aumentados de tamaño y con múltiples quistes (para esto hay que hacer una Ecografía ginecológica)
  • Otros: celulitis, ovulaciones y menstruaciones dolorosas, asociación con otras disfunciones endocrinas (hipotiroidismo, exceso de prolactina…), galactorrea (secreción de leche por el pezón, secundario al exceso de prolactina), hipersensibilidad mamaria, trastornos en la libido, fatiga, trastornos del ánimo y sueño, migrañas…

¿Cómo se diagnostica?

Cuando una mujer consulta por síntomas compatibles con un exceso de andrógenos, debemos pensar en el SOP, pero también es muy importante descartar otras causas de hiperandrogenismo, y una vez descartadas, los criterios diagnósticos más empleados son los de la convención de Rotterdam del 2003 que mencioné antes:

Así pues, una vez excluidas otras causas de hiperandrogenismo y/u oligo-anovulación, y para que una mujer sea diagnosticada de SOP,  tiene que presentar, al menos, dos de los tres criterios.

  • Oligo-ovulación o anovulación (reglas irregulares o sin ovulación)
  • Signos clínicos (hirsutismo, acné, alopecia androgénica…) o bioquímicos de hiperandrogenismo (confirmación en los análisis de sangre de exceso de testosterona y/u otros andrógenos).
  • Ovarios poliquísticos en la Ecografía transvaginal.

revistasoched.cl

Fuente: revistasoched.cl

 

Sin embargo, estos criterios son criticables y mejorables:

  • Existen mujeres con ovarios poliquísticos (OP) y sin SOP (sin el síndrome clínico), en este caso, el manejo y tratamiento (si fuera necesario), debe realizarlo el ginecólogo, puesto que las implicaciones son muy diferentes.
  • Hay mujeres con SOP y en cuyos ovarios no hay quistes o no tantos como los que se necesitan para hablar de OP, sin embargo, algunos especialistas siguen pensando que si no hay quistes, no hay SOP…y no lo tratan, de ahí la necesidad de cambiar el “chip”, y empezar a llamarlo por su nombre: hiperandrogenismo ovárico funcional.
  • No incluyen la RI como criterio diagnóstico, sin embargo, dado que dicho trastorno está presente en la gran mayoría de mujeres con SOP, y que muchos de los tratamientos actuales (que han demostrado igual o mayor efectividad que los anticonceptivos hormonales, especialmente en caso de deseo gestacional), van encaminados a controlar dicha RI, merece la pena “buscarla” en todas las pacientes con SOP.
  • Actualmente, se investiga si la determinación de hormona AntiMulleriana es válida como método diagnóstico en el SOP, ya que parece ser útil para determinar la función y reserva ovárica…y la cosa promete.

En definitiva, para diagnosticar correctamente el SOP, en primer lugar debemos sospecharlo (por los signos y síntomas que describe la paciente y que nosotros detectemos en la exploración)

Después, deberemos solicitar análisis de sangre, que deben realizarse entre el tercer y el quinto día del ciclo (tomando como primer día del ciclo el primer día de la menstruación), y que deberían incluir, al menos: LH, FSH, Estradiol, Prolactina, Testosterona total y libre (o si esto no es posible, Testosterona total y SHBG), SDHEA, Androstendiona, hormona AntiMulleriana, TSH, T4 libre, glucosa, insulina basal e índice HOMA (para valorar si existe RI). Los resultados deben siempre interpretarse cuidadosamente y habiendo descartado, insisto, otras causas de hiperandrogenismo.

Y además, una Ecografía ginecológica que demuestre, o no, la presencia de microquistes ováricos múltiples.

Y una vez hecho el diagnóstico… ¿cómo se trata?

Lamentablemente, el SOP no tiene cura como tal, pero sí podemos mejorar, controlar e, incluso, hacer desaparecer sus manifestaciones.

El tratamiento debe ser individualizado, y dependerá del momento vital, de los síntomas predominantes y de si hay otras enfermedades asociadas…ahí van unas pinceladas:

  • Dado que en la mayoría de mujeres existe RI, el pilar fundamental del tratamiento será la adopción de estilos de vida saludables. Así, la alimentación adecuada, la práctica de ejercicio físico regular y el mantenimiento de un peso saludable, han demostrado grandes beneficios: regulación de los ciclos, mejoras en la fertilidad y control de los síntomas y signos derivados del hiperinsulinismo. Lo ideal es que el plan de alimentación sea individualizado, diseñado y controlado por un experto en nutrición, que adapte la dieta a las circunstancias de cada mujer y revise periódicamente los progresos (y regresos), pero, en general, lo más adecuada es realizar una dieta baja en carga glucémica.

 

  • Anticonceptivos: han sido el tratamiento de elección durante muchos años, y lo que se consigue con ellos es dejar en reposo el ovario, impedir que produzca hormonas (tanto andrógenos como estrógenos y progestágenos) y que se formen quistes. Son efectivos, rápidos, bastante seguros (aunque con sus efectos secundarios y contraindicaciones)…sin embargo no tratan el origen del problema, sino que “tapan” los síntomas mientras dura el tratamiento, y cuando se suspenden puede producirse un empeoramiento de los mismos (no en todas las mujeres, pero sí en muchas). Eso sí, en caso de no tener deseo gestacional, probablemente sean el tratamiento de elección.

 

  • Metformina: dado que, como he repetido hasta la saciedad, la gran mayoría de mujeres con SOP presentan RI, parece lógico que uno de los tratamientos estrella y que en los últimos años (afortunadamente) va ganado posiciones, sea un fármaco que mejore la sensibilidad a la insulina. La Metformina, que habitualmente se emplea en caso de diabetes tipo 2, ha demostrado regularizar los ciclos, mejorar la fertilidad, aminorar los síntomas de hiperandrogenismo, ayudar en la pérdida de peso, disminuir la tasa de abortos, disminuir el riesgo de diabetes gestacional…incluso en mujeres sin RI. No es la panacea, ni sirve en todos los casos, y como todo tratamiento, tiene sus efectos secundarios y contraindicaciones, pero se perfila como un tratamiento seguro, efectivo y que, esta vez sí, actúa sobre una de las causas del problema.

 

  • Antiandrógenos: estos fármacos bloquean la producción excesiva de andrógenos, sin embargo, por sus efectos secundarios, deben reservarse para los casos en los que los síntomas derivados del hiperandrogenismo sean muy importantes y mal tolerados.

 

  • Otros tratamientos: existen otros tratamientos complementarios con mejores o peores resultados, pero que, a pesar de ser “naturales”, deben ser controlados por un especialista con experiencia. Es por ejemplo el caso del inositol, el myo-inositol, el sauzgatillo…solos o acompañados de vitaminas y minerales.

 

  • Tratamiento del hirsutismo: además de los anteriores y de las distintas técnicas de depilación, podemos utilizar Eflornitina en crema, que, aunque no es milagrosa y no funciona en todas las mujeres, puede retardar el crecimiento del vello y hacer que nazca más fino mientras se utiliza.

En resumen: el SOP es un síndrome muy heterogéneo, con manifestaciones clínicas muy diferentes en cada mujer, y en cada etapa vital, puede aparecer en casi cualquier momento y suele haber antecedentes familiares. Sus repercusiones, tanto a nivel metabólico como reproductivo y psicológico, pueden tener consecuencias negativas sobre la autoestima y el ánimo, por lo que es muy importante el adecuado diagnóstico y manejo, que debería ser llevado a cabo por especialistas en esta patología y siempre de forma coordinada, ya que con un correcto tratamiento, los síntomas y consecuencias del mismo pueden controlarse, mejorando considerablemente la salud y calidad de vida de estas mujeres. Además, asociaciones de pacientes como http://www.aesopspain.org, proporcionan gran cantidad de información, actualizaciones y, sobre todo, apoyo, os invito a que visitéis su página.

La esperanza. G. Klimt

La Esperanza (G. Klimt)…me encanta este cuadro.

Para finalizar, quería dejar claro que, aunque en algunas ocasiones las mujeres con SOP pueden tener dificultades para lograr un embarazo, e incluso puede que tengan que recurrir a distintos tratamientos de fertilidad, no es imposible conseguirlo, y lo más importante es llevar un estilo de vida saludable, un adecuado control por parte de Endocrinólogo y Ginecólogo…y ¡a por ello!

 

Referencias:

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El tiroides y la fertilidad, o cómo algo tan importante, se nos escapa tantas veces.

¿Alguna vez te has preguntado por qué, si todas las pruebas están bien, no te quedas embarazada?

Cada día, cientos de mujeres (también algún hombre, pero sobre todo mujeres), se preguntan qué está mal en sus cuerpos, porqué, después de meses intentándolo, y después de decenas de pruebas a ellas y a sus parejas, con resultados normales, no consiguen engendrar un hijo.

¿Es este tu caso?, pues sigue leyendo, tal vez encuentres la respuesta.

La esperanza. G. Klimt

La esperanza. G. Klimt

La infertilidad, o incapacidad para completar una gestación después de un tiempo razonable (entre 6 meses y 2 años, según edad y circunstancias) de mantener relaciones sexuales sin utilizar métodos anticonceptivos afecta, aproximadamente, a un 20% de parejas en edad reproductiva.

Es un tema complejo, puesto que influyen múltiples factores, tanto femeninos como masculinos. En este post me voy a centrar en aquellos casos en los que una pareja ha visitado a varios especialistas, se le han efectuado pruebas a ambos, se ha descartado que exista un problema que impida el embarazo…y sin embargo, el bebé no llega.

fertilidad creandounafamilia.net

Fuente: creandounafamilia.net

Vamos a hacer un poco de historia… ¿cómo y quienes relacionaron la función tiroidea con la fertilidad?

En el año 2001, Grassi y sus colaboradores encontraron que, el 20% de mujeres infértiles de una serie de 149, presentaban anomalías tiroideas, y en  más del 17 % existía autoinmunidad tiroidea positiva…ese fue el comienzo, aunque ellos no relacionaron en ese momento los problemas tiroideos con la fertilidad.

Más adelante, Poppe confirma los resultados anteriores y decide seguir investigando, hasta que en el 2006, confirma sus sospechas: en mujeres infértiles, la tasa de enfermedad autoinmune de tiroides es muy superior a la encontrada en mujeres fértiles y, cuando estas mujeres consiguen concebir, la tasa de abortos en el primer trimestre es, nuevamente, muy superior al del resto de mujeres sin problemas tiroideos.

Por fin, en 2007, Abalovich y colaboradores encuentran que, casi el 14% de mujeres infértiles que participaron en sus estudio presentaban un hipotiroidismo subclínico, y de ellas, más del 40 % conseguían una gestación normal cuando se les trataba su problema tiroideo.

Y de nuevo es Poppe, el que confirma en 2008 la relación entre el funcionamiento del tiroides y la función reproductora, antes, durante y después de la gestación. Afirma que el correcto tratamiento del hipotiroidismo subclínico puede mejorar la fertilidad y evitar la necesidad de recurrir a la reproducción asistida, y nos habla de la importancia de un adecuado seguimiento de la función tiroidea en aquellas mujeres sometidas a tratamientos de estimulación ovárica, ya que, el aumento de estrógenos que se deriva de estos tratamientos, puede producir un deterioro de la función del tiroides. Además, vuelve a recordarnos que el hipotiroidismo y la enfermedad tiroidea autoinmune aumentan considerablemente el riesgo de aborto en el primer trimestre.

Así que, después de todo lo dicho, actualmente se recomienda realizar una evaluación de la función tiroidea y determinar anticuerpos antitiroideos a todas las mujeres infértiles.

Pero, ¿cuál es el problema?

Hasta hace no mucho tiempo, se consideraba que la función tiroidea era normal si la TSH se encontraba entre 0.5 y 5 mcUI/ml (para saber más acerca de la TSH, podéis leer aquí); Así, actualmente, en la mayoría de laboratorios, se consideran normales unos rangos de TSH entre 0,30 y 4,5 mcUI/ml…incluso se sigue considerando normal una TSH de 5 mcUI/ml y, en muchas ocasiones no se inicia tratamiento mientras la TSH esté por debajo de 10 mcUI/ml.

Pero, afortunadamente para los pacientes, cada vez más estudios, sociedades científicas y endocrinólogos, avalan (avalamos) la consideración de hipotiroidismo subclínico con cifras de TSH superiores a 2,5-3 mcUI/ml, ya que, como se ha comprobado,  el 95 % de personas sanas sin patología tiroidea, tienen una TSH inferior a 2,5 mcUI/ml,  y el 97,5 % de ellas, una TSH máxima de 3,24 mcUI/ml. Aunque también hay que decir que, la mayoría de pacientes con TSH entre 3 y 4,5 no desarrollarán nunca un hipotiroidismo, y que con la edad los valores de TSH aumentan de forma fisiológica…pero ese es otro tema

Muchos endocrinos y plataformas de pacientes luchamos para que se actualicen estos valores de referencia…pero aún persiste la idea de que no pasa nada por tener la TSH en 5 mcUI/ml.

De forma que cientos, miles de mujeres infértiles, que pensaban/piensan que su tiroides funciona de forma adecuada, resulta que son hipotiroideas; y es posible que, ese hipotiroidismo, sea el que impide la gestación.

Teniendo en cuenta lo anterior, que durante la gestación las necesidades de hormona tiroidea están incrementadas, y que el tiroides debe realizar un trabajo extra, es lógico pensar que, si previamente al embarazo, una mujer tiene una TSH superior a 3,24 mcUI/ml (normal, pero superior a la que tienen el 97,5 % de pacientes sin problemas tiroideos), durante la gestación esa TSH subirá para tratar de que el tiroides trabaje “a marchas forzadas”, y ya hemos hablado de que esto supone un mayor riesgo de complicaciones. Así que no costaría nada pautar una dosis baja de hormona tiroidea, mejorar su fertilidad y prevenir problemas evitables, ¿no?

cuidatutiroides

Fuente: cuidatutiroides.com

Así que usted un buen día, con toda la ilusión del mundo y la información de la mano, acude a su médico a decirle que está pensando quedarse embarazada pero que le gustaría comprobar que todo está bien antes de ponerse a ello (es lo que se conoce como control prenatal). Y su médico accede y, entre otras cosas, solicita unos análisis que incluyen la función tiroidea…y el resultado es una TSH de, por ejemplo, 3,8 mCUI/ml… ¿nos quedamos tan tranquilos? Pues después de todo lo dicho…no debería,  porque puede que sea algo aislado (ver esta entrada) y que se resuelva espontáneamente…o puede que no, y debería confirmarse y ampliarse el estudio, porque si de verdad su TSH es esa, existen más posibilidades de que algo vaya mal en su futuro embarazo, o incluso que éste no llegue a producirse.

Aunque no tenga síntomas, aunque esto haya sido un hallazgo casual…debe tratarse, recuerde que durante la gestación el tiroides va a hacer un sobreesfuerzo, y si ya funciona “al ralentí”, es posible que no de abasto si no le ayudamos con hormona tiroidea sintética.

Lo que quería con esta entrada era dar a conocer a todas aquellas mujeres con problemas de fertilidad, que:

  1. El tiroides tiene un papel fundamental en la función reproductora, e interviene tanto en la concepción, como en el adecuado curso del embarazo, parto y lactancia (hablaré de ello más adelante), por lo que, si estáis pensando en quedaros embarazadas, solicitad que en las pruebas de control prenatal (que deben realizarse siempre antes de la gestación) os realicen un perfil tiroideo (TSH, T4 libre y T3 libre) y anticuerpos antitiroideos.
  1. Los criterios diagnósticos actuales de hipotiroidismo (en España) están obsoletos, y, aunque somos muchos los que ya aplicamos los actuales, aún os encontraréis con aquello de “su tiroides funciona perfectamente, no hay nada que tratar puesto que la TSH es inferior a 5, una TSH de 4 no puede ser responsable de su aborto o su dificultad para concebir”…os aconsejo que os informéis, y que no tengáis miedo a rebatir esos comentarios con los estudios que aquí os muestro…la información es poder.
  1. Conozco muchos casos de mujeres que han tenido dificultades en sus embarazos, antes, durante o después…y la solución fue tan simple como pautar tiroxina.
  1. En cualquier caso, la tiroxina NO es la panacea, y no podemos decir que el tiroides siempre tenga la culpa…como ya he dicho, en el tema de la infertilidad influyen muchos factores, y el fundamental es la edad, mal que nos pese. Es decir, que puede que se diagnostique un hipotiroidismo, se trate…y no funcione, en ese caso, habrá que seguir buscando (las personas con hipotiroidismo pueden asociar otras enfermedades autoinmunes, déficits nutricionales…que también pueden afectar a la fertilidad) o, asumir que, lamentablemente, hay un porcentaje de parejas que no pueden tener hijos de forma espontánea por otros motivos.
  2. Mención aparte merece el tema del hipertiroidismo (que también dificulta la fertilidad y contraindica un embarazo si no está controlado) y la suplementación o no con yodo en la etapa preconcepcional…pero de eso hablaré en otras entradas.

¡Mucha suerte en la búsqueda!

Referencias: