¿Por qué, hagas lo que hagas, no consigues perder peso?

Actualmente, quien más y quien menos cree tener claro lo que debe hacer para adelgazar. Así que un buen día, normalmente un lunes o el día 1 de enero, tomamos la determinación de cambiar de hábitos  y empezar  una nueva vida: nos apuntamos al gimnasio, compramos alimentos y refrescos “light”, cereales integrales…y nos ponemos a ello. Y los primeros días perdemos peso, sobre todo líquidos retenidos, porque cualquier pequeño cambio a mejor en nuestros hábitos supone perder algo de peso.

Sin embargo, de repente, la báscula se estanca, ya no perdemos más…así que seguimos restringiendo, sufriendo, yendo al gimnasio de forma más o menos regular…pero ya no funciona…y tiramos la toalla retomando viejos hábitos que nos hacen recuperar e, incluso, ganar más peso del que teníamos al empezar.

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Bailarina en la barra (F. Botero)…a pesar del ejercicio.

¿Qué ha pasado? ¿Hay algo más que no sepamos en esto de la pérdida de peso?

Pues aquí van una serie de razones, algunas de ellas son fácilmente modificables:

  • En primer lugar, nunca debemos “ponernos a dieta”…eso supone que estaremos unas semanas o, con suerte, unos meses comiendo bien/mejor/menos/poco, para después volver a lo de antes…primer error, hay que cambiar de hábitos para siempre, no sólo hasta el verano.
  • En muchas ocasiones, realizamos la dieta de tal o cual doctor, la que leemos en una revista, la que está de moda, la que le funcionó a la vecina…hay que tener en cuenta que los milagros no existen, los cambios deben ser progresivos, igual que los resultados (no es sano perder mucho peso en poco tiempo), pero sobre todo, hay que ponerse en manos de expertos y tener en cuenta que lo que es bueno para mí, puede que no lo sea para los demás, el cambio de hábitos debe ser personalizado, individualizado y adaptado a nuestras circunstancias…de todo ello hablo aquí.
  • Tendemos a hacer dietas demasiado estrictas o restrictivas…de forma que el organismo se pone en “modo ahorro”, y como no sabe cuándo va a volver a comer, gasta poca energía, y lo poco que come, lo ahorra en forma de grasa. Es otro error común, no hay que comer poco, hay que comer bien.

alimentatubienestar.es

Fuente: alimentatubienestar.es

  • A la desesperada, nos saltamos comidas pensando que así adelgazaremos más rápido…pero no, cuando llevamos muchas horas en ayunas, la siguiente ingesta la devoramos, comemos más rápido y en más cantidad, además de lo dicho en el punto anterior: lo ahorramos en forma de grasa.
  • Restringimos tanto durante la semana, que el fin de semana nos “relajamos” y concedemos caprichos…vuelvo al punto uno, NO hay que hacer una dieta, hay que cambiar de hábitos, de lunes a domingo, los 365 días…si aprendes a comer, evitarás vaivenes, bajadas de azúcar que hagan que mueras por el dulce y tengas ansiedad por la comida el fin de semana, porque ese capricho del sábado, después de toda la semana prácticamente sin comer, lo ahorrarás en forma de grasa.
  • Igual o peor es lo que nos pasa después de todo el día comiendo poco…llega la noche y no te puedes controlar, arrasas la nevera…y te vas a la cama sin quemar lo que has comido. Si la ingesta durante el día es variada y suficiente, no deberías tener ansiedad nocturna, las represiones nunca fueron buenas, y en el tema de la comida tampoco.
  • Pensamos que los alimentos desnatados no engordan y son más saludables…error, varios estudios publicados en los últimos años (por ejemplo este) , concluyen que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central, diabetes y síndrome metabólico, ya que los productos ricos en ciertas grasas (no estoy hablando de bollos, sino de grasas saludables), son más saciantes, y los ácidos grasos que contienen tienen efectos beneficiosos sobre el control de peso. Eso si, las grasas deben ser “de calidad”, no es lo mismo un vaca criada en libertad y pastando al aire libre, que una alimentada a base de piensos y que vive hacinada en una granja.
  • Algo parecido pasa con los productos light, que son aquellos que tienen hasta un 30 % menos de calorías que el original, lo que no significa que no engorden, sino que engordan menos (un poquito menos); sin embargo, a veces los consumimos como si adelgazaran, comemos más cantidad de ellos que del alimento no light…y acabamos consumiendo más cantidad de calorías. Por otro lado, la mayoría de alimentos light están llenos de aditivos, edulcorantes y conservantes, además de que muchos de ellos contienen menos grasa, pero, a cambio, más hidratos de carbono, que también engordan, y mucho…en resumen, son poco o nada saludables.
  • Por no hablar de los refrescos light o cero…cuando los consumimos, como su sabor es dulce, el organismo interpreta que está ingiriendo azúcar, y en respuesta a ello, segrega insulina, así que lo poco o mucho que comamos acompañando al refresco, lo ahorramos en forma de grasa. Además, al segregar insulina, nos bajará el azúcar en sangre rápidamente, de modo que, en unos pocos minutos tendremos más hambre, e incluso hay estudios que relacionan el consumo de estas bebidas con un riesgo aumentado de diabetes, como  este… sigo insistiendo, el único líquido que necesitamos es el agua.
  • Y los zumos…que gran parte de la población sigue considerando que son muy saludables…pensad cuántas naranjas exprimís para hacer un zumo, ¿2? ¿3?, además ese zumo no lleva fibra (efecto saciante), de forma que al tomar el inocente zumo, estamos ingiriendo el azúcar de 2 ó 3 naranjas, y sin su fibra, con lo que al ratito tenemos hambre…la fruta entera, por favor.
  • Los conceptos erróneos…”la grasa es mala”, “los hidratos integrales son sanos”…pues depende, ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos, aquí hablo de ello.

fad-diets

  • La monotonía…si siempre comes pescado, agua y ensalada, cocinas al vapor o a la plancha, no sales de casa por si acaso pecas…lo lógico y normal es que acabes dejando la dieta en unos pocos días (si eres un valiente, en semanas). No lo olvides, cambia de hábitos, no hagas dieta.
  • Nuestra microbiota influye en multitud de enfermedades, y también en nuestra tendencia a ganar peso. Así, si en vuestro intestino habita un buen número de bacterias de la familia Christensenellaceae, dad gracias a vuestras madres (las heredáis de ellas), ya que estáis más a salvo del sobrepeso…ya sabes,  cuida tus bacterias, ya hablé de ellas aquí.
  • Algunos disruptores endocrinos pueden acumularse en nuestro tejido graso, alterando su respuesta hormonal y favoreciendo la obesidad y la hipercolesterolemia, entre otras muchas enfermedades. ¿Y cómo llegan a nosotros? a través de la alimentación, así que no sólo es importante la cantidad de lo ingerido, sino la calidad. Para saber más acerca de los disruptores endocrinos y sus efectos sobre nuestra salud, podéis leer aquíaquí y aquí.

 

MÁSCARA

  • La cantidad y calidad del sueño. Dormir poco engorda, el sueño tiene un papel relevante en el metabolismo energético, y al dormir menos horas, debemos adaptarnos a esta circunstancia, y la forma de mantenernos despiertos es… comiendo. Además, recientemente se ha demostrado que los que duermen más horas, se alimentan mejor y están más delgados.
  • Trabajar de noche o a turnos. Somos animales diurnos…el vivir de noche altera nuestros ritmos circadianos, haciendo que disminuya nuestro gasto energético basal, que consumamos menos energía por el día, de forma que, si trabajamos de noche, tendremos que comer menos (no están las cosas como para elegir trabajo)
  • Nuestras compañías. Parece ser que comer en familia y tener familiares y amigos delgados, y con buenos hábitos alimentarios, nos protege de la obesidad. Durante las comidas familiares se establecen relaciones emocionales, suelen comerse alimentos más saludables…además de que los buenos hábitos se aprenden, así que acostumbrarse a comer en familia, al menos en alguna de las comidas, y fomentando las buenas costumbres, ayudará a prevenir la obesidad y sobrepeso en niños y adolescentes.

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Una familia (F. Botero)…cuidado con los hábitos que inculcamos, lo del perro no es por genética.

  • El pasar muchas horas delante de la televisión, así como dormirse con ella puesta, también ha sido relacionado con un aumento en el riesgo de obesidad: en el primer caso por el sedentarismo y por la tendencia a comer cuando estamos ensimismados viendo un programa que nos gusta, y en el segundo, porque la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, el ordenador o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio y “protector” de obesidad y diabetes.
  • Incluso la música que escuchamos. Aunque parezca increíble, escuchar música clásica de fondo puede animarnos a comer más
  • El estrés post traumático, la depresión y la ansiedad, pueden favorecen en algunas personas la obesidad y el sobrepeso.
  • Nuestro año de nacimiento: según un reciente estudio los nacidos antes de 1942 estarían protegidos contra la obesidad, ya que, a pesar de ser portadores de genes que favorecen el aumento de peso, los hábitos dietéticos, el ejercicio, la vida fuera de las ciudades…es decir, el ambiente en el que vivían…les protegía del aumento de grasa corporal. A partir de ese año, comenzamos a “sufrir” lentamente la abundancia de alimentos, la aparición de los precocinados, los refrescos, el exceso de sal y azúcar, el abandono de la lactancia materna porque la artificial era “más cómoda y moderna”….todos estos factores ambientales afectaron a la expresión de nuestros genes, algunos de ellos directamente relacionados con la obesidad…y poco a poco la epidemia se fue instalando. La vida entonces era dura para la mayoría, no digo que cualquier tiempo pasado fue mejor (¿o sí?)…pero yo me pregunto…las comodidades de ahora, ¿de verdad nos han traído la felicidad? Mi respuesta es NO, lo que nos han traído es obesidad, sedentarismo, alergias, intolerancias y un sinfín de problemas relacionados con ellos.

Así que ya sabéis, el año de nacimiento no podemos modificarlo, si trabajamos a turnos, es difícil cambiar la situación…pero hay muchas otras circunstancias o costumbres que nos impiden mantener unos estilos de vida saludables y perder peso, y  está en nuestra mano cambiarlas…año nuevo, ¡vida nueva!

 

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4 comentarios sobre “¿Por qué, hagas lo que hagas, no consigues perder peso?

  1. Hola Dra,
    la realidad es que no se conoce ningún método efectivo para adelgazar. No hay absolutamente ningún estudio científico en que un método haya demostrado ser efectivo para perder peso y mantenerlo a largo plazo. Y esto es especialmente cierto para la restricción calórica, suave o severa, da igual, pues ha sido el método más probado en la literatura científica. Tras una pérdida de peso modesta los primeros meses (no se suele llegar a los 10 kg) se recupera todo en los siguientes 2-4 años.

    El primer consejo para cualquier persona con problemas de peso debería ser “no tenemos ni idea de qué puedes hacer para recuperar un peso normal”. De lo contrario se está dando la impresión de que es posible perder peso, de que se conoce cómo conseguirlo pero que el paciente/cliente no cumple con su parte.

    Por otro lado, lo de las dietas personalizadas es un engaño: las personas de a pie interpretamos lo que Ud. dice, una dieta adaptada a nuestro metabolismo particular, pero el concepto real de dieta personalizada, el que aplican en la práctica los DN, es una dietas hipocalórica particularizadas para los productos que el cliente está dispuesto a consumir. Nada que ver una cosa con la otra. Pero no puede ser de otro modo, porque los DN no disponen de un abanico de posibilidades para perder peso entre las que escoger, no tienen ninguna. En muchos casos sólo admiten una posibilidad, la dieta hipocalórica, que ha fracasado sistemáticamente en experimentos controlados.

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    1. Buenas tardes Vicente.

      Tienes mucha razón en lo que dices: no existe LA dieta ideal, ni un método que funcione, ni, lamentablemente, una dieta adaptada al 100% a nuestras necesidades metabólicas, en parte porque la respuesta hormonal ante la ingesta de un alimento difiere enormemente entre las distintas personas e incluso en un mismo individuo en función de sus circunstancias.

      Tal vez no he transmitido correctamente el concepto “dieta personalizada”, me refería a que, dado que las dietas en general no funcionan, cada médico o DN debería tratar de adaptar diferentes estrategias en función de las circunstancias individuales, incluyendo las posibles patologías de base diagnosticadas o por diagnosticar, para lo cual se hace necesaria una evaluación integral del paciente ANTES de iniciar las modificaciones en el estilo de vida, y, a partir de ahí, emplear el método “ensayo-error” para que, una vez encontrado lo que mejor funciona, el paciente lo incluya en sus hábitos para siempre, porque una dieta que funciona no es aquella con la que se consigue perder peso, sino aquel cambio (o cambios) en sus hábitos con el que el paciente es capaz de convivir y mantener el peso una vez perdido.

      Un saludo y muchas gracias por tu interesante comentario.

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