Lactancia materna y patología endocrina.

Vaya por delante que este no es un post en defensa de la lactancia materna, porque a estas alturas de la vida, creo que no necesita ser defendida: es la mejor opción para alimentar a los bebés y a los no tan bebés.

Tampoco pretendo abrir un debate, porque es obvio que cada madre (y cada padre, pero en esto las mujeres son las que deberían tener la última palabra, puesto que el pecho es suyo), decide cómo criar a sus hijos, nadie debe entrometerse, y, además, para eso ya existen cientos de foros en la red.

Ni siquiera voy a hablar de las ventajas de la lactancia materna para niño y madre…quien más y quien menos las conoce, hoy día hay muchísima información al respecto y al alcance de la mano.

El objetivo de esta serie de post que inicio, es informar de la influencia que tienen en la lactancia algunas de las patologías endocrinas más frecuentes  (y viceversa), bien de inicio en el posparto o bien diagnosticadas previamente a la gestación.

Dicho esto, y con la evidencia en la mano:

La OMS, la UNICEF, la asociación española de pediatría, y otras muchas organizaciones internacionales recomiendan:

  • Iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Mantener lactancia materna exclusiva y a demanda durante los primeros 6 meses del bebé; y exclusiva significa que no necesitan otra cosa,  (ni cereales, ni zumo de naranja ni agua), y a demanda significa a demanda del niño, osea, pide y le das.
  • Introducir la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, continuando con la lactancia materna, con tomas frecuentes hasta, al menos, los 2 años, y después, hasta que la madre y el niño quieran.

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Fuente: aeped.es (comité de lactancia materna)

Además, y antropológicamente hablando, el destete natural (osea, que el niño decide cuándo dejar la teta), tiene lugar entre los 2,5 y los 7 años, aunque a muchos en estos tiempos les parezca una barbaridad.

Sin embargo, muchos lactantes y niños no reciben lactancia materna de la forma recomendada por estas instituciones. Así, por ejemplo, y  por término medio, sólo aproximadamente un 38% de los lactantes de 0 a 6 meses reciben lactancia exclusivamente materna (dependiendo del lugar de nacimiento, nivel socio-económico, trabajo de la madre…)

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Fuente: aeped.es (comité de lactancia materna)

Y en parte, esto es debido a que muchas mujeres que dan o quieren dar  el pecho a sus hijos,  sufren ciertas patologías crónicas que hacen que, en  ocasiones, y por falta de información (lamentablemente del médico, no de la paciente), se les aconseje,  y a veces hasta se les “fuerce” a dejarlo por pensar que, o bien la lactancia puede empeorar la enfermedad o bien los medicamentos para su tratamiento son incompatibles con ella…y pocas veces es  así.

Entrecomillo lo de que se les “fuerce” porque, evidentemente, nadie puede ni debe forzar a una madre a dejar de dar el pecho a su hijo, pero hay muchas formas sutiles de forzar, por ejemplo apelando a la culpa, algo intrínseco a la maternidad: si a una mujer le explican que su leche puede perjudicar a su bebé…es muy probable que corra a comprar un biberón, porque ninguna madre en su sano juicio querría perjudicar a su hijo.

Respecto a la compatibilidad de medicamentos con la lactancia materna, existe evidencia sólida y una amplia bibliografía al respecto: la gran mayoría de fármacos son compatibles.

De hecho, hace años se creó  una página web, realizada por pediatras de la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (APILAM), que ofrece información acerca de la compatibilidad de casi 18.000 fármacos (además de la bibliografía disponible) y que cualquiera puede consultar. Establecen varios niveles de riesgo para lactancia y lactante:

  • Riesgo muy bajo: Compatible. Sin riesgo para la lactancia y el lactante.
  • Riesgo bajo: Bastante seguro. Riesgo leve o poco probable.
  • Riesgo alto: Poco seguro. Valorar cuidadosamente. Evitar o emplear una alternativa más segura.
  • Riesgo muy alto: Contraindicado. Uso de una alternativa o cese de la lactancia.

La gran mayoría de fármacos de uso habitual, pertenecen a las dos primeras categorías, es decir, son compatibles (sin riesgo) o bastante seguros (en este caso se aconseja evitar en prematuros o durante el primer mes de vida, tratar de separar la toma del medicamento de la toma de lactancia…pero no son incompatibles)

Afortunadamente, esta página es cada vez más conocida entre pacientes y médicos y ha salvado muchas lactancias. El enlace es el siguiente: http://www.e-lactancia.org/

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Por supuesto, no todas las madres que deciden alimentar a sus hijos con leche artificial lo hacen por estos motivos, me atrevería a decir que la mayoría lo hacen por circunstancias como la NO conciliación reinante,  presiones sociales, contraindicaciones absolutas o relativas…o porque les da la gana…eso sí que daría para un debate grande…pero tampoco es el sitio ni el lugar.

En breve…el siguiente post.

Referencias:

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Un comentario sobre “Lactancia materna y patología endocrina.

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