¿Tiene el tiroides la culpa de todo? (I)

El tiroides es una glandulita con forma de mariposa y localizada en la parte anterior del cuello, justo por debajo de “la nuez de Adán” o cartílago tiroides.

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Tratando de simplificar algo tan complejo, digamos que en ella se producen las hormonas tiroideas, que son las encargadas de regular el metabolismo, el crecimiento y desarrollo y funciones tales como la producción de energía y calor.
Influyen también en la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, la fuerza muscular, la piel, la regularidad menstrual, la fertilidad, la memoria y muchas otras actividades importantes.

Cuando funciona bien, ni nos enteramos de que existe, todo fluye a la perfección y no reparamos en su importancia, es como respirar, no nos damos cuenta de que lo hacemos hasta que algo va mal con los pulmones o el corazón.

Pero…¿y si funciona mal? Pues entonces empieza la fiesta…y los signos y síntomas de alarma de los que hablaré en siguientes entradas.

¿Y cómo sabemos que funciona mal?

Todas las glándulas productoras de hormonas, están dirigidas por la hipófisis, la glándula madre, la directora de orquesta, encargada de producir otras hormonas que regulan y rigen el funcionamiento perfectamente armónico del sistema endocrino. Se encuentra localizada en la base del cráneo, bien protegida por una especie de cofre óseo llamado silla turca.

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¿Y porqué os cuento esto de la hipófisis? Pues para presentaros a la “hormona estimulante del tiroides”, más conocida como TSH (del inglés Thyroid Stimulating Hormone ).

Su mecanismo de acción es el siguiente: cuando el nivel de hormonas tiroideas baja en sangre, la hipófisis lo detecta y aumenta la producción de TSH, la cual estimula al tiroides para que produzca y libere más hormonas; por el contrario, cuando el nivel de hormonas tiroideas es alto, la hipófisis frena la producción de TSH en sangre y, de esta forma, el tiroides ralentiza su actividad, consiguiendo mantener los niveles adecuados en función de las necesidades, así de simple, exacto y eficaz.

Pero cuando este mecanismo, por el motivo que sea falla…empieza el baile de hormonas, y la persona que hasta ese momento ni siquiera era consciente de la existencia de su tiroides, comienza a experimentar síntomas y signos de lo más diverso, y se convierte en paciente.

Existe un amplio abanico de disfunciones y enfermedades tiroideas, y lo más apasionante de todo (para el endocrino, claro, no para el paciente), es que una misma patología, puede manifestarse de diferentes formas en cada individuo, y que, con los mismos niveles hormonales, hay pacientes que ni se enteran de que algo va mal y otros que se sienten morir…así es el tiroides.

Pero, retomando el título del post: ¿tiene el tiroides la culpa de todo? pues a veces si, y a veces no…en las dos siguientes entradas os lo explico.

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14 comentarios sobre “¿Tiene el tiroides la culpa de todo? (I)

  1. Hola,

    Yo tuve problemas de tiroides. Era un hipertiroidismo asintomatico, según me dijo mi endocrino. Acudí varias veces a consulta y, a pesar de ello, no supieron decirme exactamente en que consistía eso de que mi tiroides no funcionase correctamente (o yo no fui capaz de entenderlo, que también es posible…).
    He de decir que con tu segundo párrafo, hoy lo he captado al vuelo!. Genial tu entrada

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  2. Me gusta mucho cómo lo explicas de bien.
    Una pregunta, la premenopausia puede afectar al funcionamiento del tiroides? creo que nunca he tenido problemas de tiroides pero desde hace unos meses los síntomas que tengo no se si corresponden a la premenopausia o a hormonas tiroideas.
    Necesitamos una entrada sobre esto porfa :-).

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    1. Hola M. Angeles, muchas gracias por tu comentario. Efectivamente, el funcionamiento del tiroides puede verse alterado en las etapas “clave” de la vida de la mujer, como puede ser la perimenopausia, ya que las alteraciones hormonales que tienen lugar en ese momento pueden afectar a la función tiroidea…lo ideal sería que acudieras a tu médico de familia para comentarle tus síntomas y realizar una evaluación y exploración más precisas. Me apunto la sugerencia, creo que será una entrada muy interesante. Un saludo.

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    1. Hola Lidia, muchas gracias por tu comentario. El tiroides difuso, como tal, no es una entidad clínica…sí lo es el bocio difuso, que no es más que un aumento de tamaño de la glándula de forma global y que, si no tiene alterada su función, y no aparecen nódulos, no tiene mayor importancia…pero no sé si este es tu caso. Espero haber aclarado tu duda, un saludo!

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